sábado, 18 de diciembre de 2010

EL FARO (YO SOY UN PAÍS)

EL FARO

Apenas apagada, envuelta aún en el fulgor que deja la luz antes de atarse a la oscuridad de esta playa,
permanece tu casa.
Tu vieja y destartalada casa.
Nada arribará a tu orilla.
Nadie interpretará las señales de tu noche más negra.
Mas esperas,
en calma,
que llegue aquel que intuye cual animal hambriento, la belleza en lo oscuro:
los ojos que guardan el halo de claridad que posee lo recién desposeído de luz.

Existe un brillo hermoso y fugaz que envuelve tu vieja y destartalada casa
instantes después de apagarse
para unirse a la oscuridad de ésta, tu playa.
Arde. Incendia. Refulge en su ocaso.

Y en el minúsculo crepitar que precede a tu noche negra y absurda
grita con brillo tu casa ruinosa:
VIDA, QUE LA LUZ ABRACE MI VIDA.

 
 

miércoles, 1 de diciembre de 2010

José Cantabella me dió la oportunidad de compartir mis poemas desde su programa de radio en Onda Regional de Murcia, La Torre de Papel.
http://www.goear.com/listen/f410293/vega-1a-entrevista-

sábado, 22 de mayo de 2010

Juan Antonio Cardete (Revista digital La sombra del membrillo) me ha permitido confesar a través de dicha revista, mi amor incondicional por Henrik Nordbrandt.

http://lasombradelmembrillo.com/VI/num/la-sombra-13/nordbrandt/

miércoles, 28 de abril de 2010

TU JARDÍN DORMIDO (LA SIRENA DORMIDA)


Para María que cuida mis poemas como si fuesen suyos.

El jardín dormido que habita tu casa rastrillada por ese vicio de verte la sangre brotar, guarda
cachitos de vidas,
algún encuentro, dos bodas,
sus besos de buenas noches;
el sueño de los ausentes.
Y de cuando en cuando
lo desempolvas

para que luzca sus muertes –inertes y sin hedor-
Muertes serenas que guardan,
cachitos de vida.
Me gustan las caracolas insignificantes y a veces invisibles
que escondes en tu jardín dormido
de muertes, bodas, encuentros y besitos de buenas noches.
Y me gusta el ruido del mar que cabe en las caracolas
diminutas
de tu gris jardín dormido que vela las cosas de otros
en sus flores muertas
sujetas con alfileres
al suelo rastrillado
de tu casa ensangrentada.

martes, 27 de abril de 2010

DEMASIADAS PRIMAVERAS (LA SIRENA DORMIDA)


El hueco de tu cuerpo,
el hueco hueco de tu cuerpo,
lleva a mi lado doce primaveras.
Enredado en mis pasos,
arrastrado por esta ciudad que ahora es bella
porque me devuelve recuerdos.
Camino sin rumbo por Murcia
sintiendo su invierno huérfano de frío
su otoño breve.
Aquí soy yo.
Yo sin ti.
Tu eres algo sencillo y suave:
el hueco hueco de mis pasos firmes.

Ni salitre en la piel,
ni arena en los pies,
ni aquel maldito mar intoxicándonos el alma;
llevándonos a lo hondo
donde azul es pureza,
casi luz.
Me gusta pasear y perder la tarde
lustrando el asfalto, los adoquines y las baldosas.
Mirando sin ver los ojos obscenos que espían, desde sus balcones,
la vida en la galería.
Ya no siento estas calles como la cruel cárcel
que nos devoró otro tiempo
cuando moríamos por huir al ladito del mar;
nuestro trozico de mar.
Encuentros,
desencuentros,
la ola que viene y luego se va.

El hueco hueco de tu cuerpo.
Es estrecho,
hondo,
denso.
Una colección agotadora
de primaveras.

ZARPAZOS (LA SIRENA DORMIDA)


A veces los días están repletos de esquinas
y yo, me araño con todas.

lunes, 26 de abril de 2010

LA TREGUA (LA SIRENA DORMIDA)


Con las derrotas de tus batallas,
me hago yo bisutería fina
baratijas de colores…
a veces pulseras.
Luzco tus miedos,
tintineando en mi cuello,
enredados en las muñecas.
Así funcionamos,
tú en guerra y yo, reciclando a tu guerrero.

TODAS LAS PRIMAVERAS (LA SIRENA DORMIDA)

Esta maldita primavera, nos costará la vida

Arranca las flores favoritas del jardín y las esparce por doquier
para que agonicen pudriéndose.
Aborrezco este olor dulzón que trae la muerte de las flores.
Invade la ciudad,
aspirado y expirado en el aliento entrecortado de niños que juegan en sus calles,
de los viejos que pasean fatigados y del crecer -exultante-
de los árboles del paseo.

Hace veinticuatro primaveras que dejé de respirar
para que esta ponzoña no manche mi alma
y sin embargo, hace exactamente veinticuatro primaveras que me siento
mortalmente envenenada.

jueves, 22 de abril de 2010